Si la historia nos sirviera de guía, sabríamos que los gobiernos no pueden detener los movimientos especulativos contra su propia moneda. En la década de 1980, George Soros se hizo famoso al hacer que se devaluara la libra esterlina, derrotando al Banco de Inglaterra. Aquí en México, en esa misma década y en la siguiente, los gobiernos mexicanos provenientes de diferentes partidos políticos intentaron defender el peso sin éxito; en el primer caso, “a capa y espada”, y en el segundo, agotando las reservas, seguido por una devaluación dictada por el gobierno, y, finalmente, cediendo ante el mercado. Los lectores podrán juzgar lo prudente o no de esas defensas.
Desde el otoño pasado, cuando la crisis puso fin a Wall Street, los inversionistas se refugiaron en el dólar, presionando así a todas las monedas del mundo. (Ver las dos gráficas que se exponen a continuación. La primera demuestra la evolución del tipo de cambio euro-dólar y la segunda, del tipo de cambio peso-dólar). Lo que una vez se catalogó como “huida a la calidad” ahora es una “huida a la seguridad”, pero los nocivos efectos sobre otras monedas debido a la preferencia de los inversionistas por el dólar no son menos tóxicos, expresión de uso corriente en el vocabulario financiero. |
Las acciones implementadas por los gobiernos ruso y mexicano como reacción a la pérdida de valor de sus monedas constituyen estudios interesantes de lo que sucede cuando los gobiernos se enfrentan a los mercados. De nuevo, el lector será el juez.
El gobierno ruso optó por defender el rublo. Desde agosto (hasta fines de enero), Rusia ha gastado US$200,000 millones de dólares para defenderlo, es decir, más de la tercera parte de sus reservas. En enero, el gobierno implementó un nuevo plan de acción, anunciando un tipo de cambio mínimo por debajo del cual no permitiría que cayera el rublo. Como el límite se aproxima rápidamente, la cuestión es cómo va a hacer cumplir el gobierno ruso esa estrategia. ¿Cuánto más dinero está dispuesta Rusia a gastar —en caso de que pudiera— para defender el tipo de cambio? ¿Podrían los rusos adoptar la estrategia que empleó el gobierno tailandés en 1998, restringiendo las redenciones de capital? O, ¿se van a decidir por el ejemplo chileno? Los chilenos instituyeron un impuesto sobre flujos de capital a corto plazo, lo cual incrementó el costo de repatriar fondos. Mientras tanto, por vez primera en una década, el S&P redujo la clasificación crediticia de Rusia en diciembre. A continuación, Fitch rebajó la clasificación de Rusia a BBB (únicamente dos grados por encima de la clasificación “basura”), citando la pérdida de reservas y las crecientes salidas de capital.
México también ha intervenido en los mercados cambiarios, utilizando US$16,700 millones desde octubre hasta fines de enero (equivalente a la quinta parte del nivel de sus reservas al fin de 2008) para “suavizar los movimientos del tipo de cambio”. La Comisión de Cambios fija las políticas sobre el tipo de cambio, incluyendo las decisiones de intervenir y la forma de hacerlo. Está compuesta por representantes del Banco de México (Banxico) y de Hacienda, siendo esta última la que emite el voto decisivo. Así que, aunque Banxico tiene voz para fijar las políticas y es el responsable de su ejecución, es el gobierno quien tiene la última palabra sobre las políticas del tipo de cambio.
Hasta febrero las intervenciones se han hecho de tres maneras diferentes. El 8 de octubre, cuando comenzó la caída precipitada del peso, Banxico vendió dólares directamente a los mercados, como primer paso, y después anunció la creación de un mecanismo de subasta para suministrar dólares a los mercados: Banxico ofrecería $400 millones de dólares diarios a un precio 2% por encima del tipo de cambio del día hábil anterior a los bancos que querían comprar dólares. El 4 de febrero Banxico adoptó una nueva estrategia para controlar la caída del peso: convocó uno por uno a los bancos comerciales ofreciendo venderles directamente dólares a un precio de “lo toma o lo deja”.
La presentación de una nueva técnica de intervención ha complementado, no suplantado, las formas de intervención existentes. Por ejemplo, durante cinco días en octubre (8, 9, 10, 16 y 23 de octubre), Banxico vendió US$11,000 millones, además de llevar a cabo la subasta diaria normal de US$400 millones. El 4 de febrero, una circular que anunciaba la venta directa, especificaba que las subastas diarias de US$400 millones seguían en vigor.
Tanto el gobierno mexicano como el ruso han utilizado reservas para aislar a sus monedas del efecto nocivo de un incremento en la demanda de dólares. Los rusos comprometieron su prestigio para defender el tipo de cambio, pero los mexicanos han justificado su intervención como una manera de “suavizar” los ajustes al valor de la moneda. ¿Es la intervención el camino correcto a seguir o están los gobiernos “escupiendo al cielo”?
|